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sábado, 15 de noviembre de 2008

Conradiana (pastiche)

"Yo, que tantos hombres he sido, no he sido nunca aquel en cuyo amor desfallecía Matilde Urbach"

Ahora bien, si tuviera que elegir no ya una obra sino un libro en concreto de Jorge Ordaz, entonces sin dudar escogería un título que raramente aparece en su bibliografía: Conradiana. El día 12 de febrero de 2008 se acabó de imprimir en edición no venal, en los Talleres de Gráficas Gofer, Oviedo, 65 ejemplares, numerados y firmados por el autor. En realidad, más que libro es un folleto publicado en homenaje al escritor Joseph Conrad en el 150 aniversario de su nacimiento. En él se recogen las diez entradas relacionadas con su vida y su obra que, a lo largo de 2007, fueron saliendo en la bitácora “Obiter dicta”:
http://jorgeordaz.blogspot.com/
Mi ejemplar no tiene número; es una edición en formato electrónico, un eBook. Lo bajé hace unos días en la dirección:
http://jorgeordaz.blogspot.com/2008/09/conradiana-en-versin-electrnica.html
por algo menos que un precio razonable, gratis. Naturalmente, ocupa un lugar de honor en mi biblioteca. De vez en cuando lo releo en mi ordenador, me detengo y leo un par de párrafos. Allí están sus ideas sobre Conrad, sobre el trato de Pla, de Sagarra, de Estelrich, con su obra , sobre las traducciones de Ramón Dominfo Perés y Perés, sobre su amistad con Robert Bontine Cunninghame Graham, sobre su deslumbramiento por Jane Anderson. Luego no puedo ir a la página donde se halla la firma de Jorge Ordaz, en tinta azul de grueso trazo, supongo, aún no desvaída por el paso del tiempo. Y no puedo pensar que una vez este mismo ejemplar que tengo yo ante mis ojos debió de estar en las suyas; y no puedo sentir, disculpadme, una emoción muy especial.

Conradiana (fragmento)

Ahora bien, si tuviera que elegir no ya una obra sino un libro en concreto, entonces sin dudar escogería un título que raramente aparece en su bibliografía: Notes on my Books. Hacia el final de su vida el editor londinense William Heinemann le propuso a Conrad reunir los prefacios que había ido escribiendo a sus principales obras, desde La locura de Almayer hasta Notas de vida y letras, en un volumen pensado para el público bibliófilo. Conrad, cuya economía nunca fue boyante, aceptó, y en 1921 se publicó el libro. Para Inglaterra se hizo una edición limitada de 250 ejemplares, numerados y firmados por el autor. Mi ejemplar es el número 155. Lo adquirí hace unos años, por un precio razonable, a un librero anticuario inglés. Naturalmente ocupa un lugar de honor en mi biblioteca. De vez en cuando lo saco del estante y lo hojeo; me detengo y leo un par de párrafos. Allí están sus ideas sobre la novela, la literatura, la vida y el oficio de escribir. Luego voy a la página donde se halla la firma de Josep Conrad, en tinta azul de grueso trazo, algo desvaída por el paso del tiempo. Entonces pienso que una vez aquel mismo ejemplar que tengo yo entre mis manos debió de estar en las suyas; y siento, disculpadme, una emoción muy especial.

Jorge Ordaz, Conradiana, Oviedo, 2008 (Edición de autor)