lunes, 6 de julio de 2009

Familia conventual

L' abbesse était élue à vie par l'ensemble des religieuses de choeur. Son pouvoir était tempéré par la réunion hebdomadaire des choristes en chapitre et par la soumission due à l'évêque.
La prieure était élue par l'ensemble des religieuses de choeur pour un terme de trois années. Elle devait seconder l'abbesse et la remplacer en cas de maladie ou de décès.
Les autres officières du couvent étaient nommées directement par l' abbesse pour un mandat qui durait vraisemblablement trois ans.
L'économe gérait les comptes du couvent.
La sacristine veillait à l'entretien des vêtements et des ornements liturgiques et avait théoriquement trois autres religieuses sous ses ordres.
Selon le règlement, le soin de la cave était confié à deux moniales et recouvrait deux domaines distincts : d' une part, l'achat et la vente du vin, ainsi que sa distribution pour le culte, la cuisine ou les récréations des soeurs; d' autre part, la gestion des travaux manuels réalisés dans le couvent.
La soeur infirmière devait secourir les malades et veiller à ce que le matériel médical
soit en bon état. La religieuse chargée de la cuisine était aidée d' une ou de plusieurs soeurs converses.
Il y avait théoriquement deux portières. Elles étaient chargées d'ouvrir les portes aux personnes qui avaient obtenu l'autorisation d'entrer dans la clôture et elles recevaient les produits livrés par les fournisseurs.
Les religieuses devaient observer le silence et vivaient cloîtrées.
Les moniales se levaient vers quatre heures du matin en été (cinq heures en hiver), pour se rendre directement à l'office de prime. Ensuite, elles prenaient leur collation matinale au réfectoire. Les repas ne devaient pas excéder une demi-heure et devaient se dérouler en silence. Après la collation matinale, les religieuses s'employaient aux occupations qui leur étaient dévolues (travail manuel, domestique, office). Le reste de la journée s'articulait entre les deux repas vers quatorze heures trente et dix-neuf heures trente, et les principaux offices : vêpres à quinze heures, complies à di x-huit heures. Les religieuses se couchaient vers vingt ou vingt et une heures et se relevaient peu avant minuit pour célébrer les matines.
LIBERT Marc, "Vie quotidienne des couvents féminins de Bruxelles au siècle des Lumières (1754-1787)" in Etudes sur le XVIIIè siècle, Volume hors-série 9, Editions de l’Université de Bruxelles, 1999.

http://digistore.bib.ulb.ac.be/2008/a066_1999_HS009_f.pdf

domingo, 5 de julio de 2009

Clavicordio ocular (2)

Bibliografía complementaria a la anotación del 25 de marzo de 2008:
MORTIER Roland, HASQUIN Hervé, eds., "Autour du Père Castel et
du clavecin oculaire" in Etudes sur le XVIIIè siècle, Volume XXIII,
Editions de l’Université de Bruxelles, 1995.
http://digistore.bib.ulb.ac.be/2008/a053_1995_023_f.pdf

miércoles, 10 de junio de 2009

Ensaimada ensimismada

Abstención

La abstención en Cataluña ha alcanzado su máximo histórico. Un 62,4 del censo no fue a votar. Cifra apoteósica. Seis puntos por encima de la media europea y nueve de la española. Al nivel del euroescepticismo británico y de la profunda crisis política holandesa. Y en franca aproximación a las animadas democracias del Este de Europa, en especial las bálticas, que no en vano subrayaron muchas veces los nacionalistas hasta qué punto eran modelos para Catalunya. Apoteósica, pero no esporádica. En las anteriores europeas la abstención fue del 60,2. En el referéndum sobre el Tratado de la Constitución, del 59,4. Y en la votación sobre el Estatut, aquella necesidad largamente sentida de la patria, del 51,1. Este es el balance de participación política que ofrece la gestión de la izquierda nacionalista. Importantísimos proyectos de construcción local o europea se han saldado con el disenso pasivo de más de la mitad del censo de votantes. Pasivo… Es bastante probable que a partir de ciertos niveles de abstención sólo quepa hablar de disenso activo, reforzado por el casi 3 por ciento que votó en blanco.
El cinismo bien retribuido, tan poderoso en el establishment catalán, se pondrá a hablar de esta desafección política en términos de líquida posmodernidad. Lo requiere el líquido. Pero hay dos cadáveres que siempre acaba devolviendo la playa. El primero corresponde al nominalismo izquierdista al que acude el gobierno de don José Montilla con puntual obscenidad electoral y que esta vez se ha manifestado en una de las campañas más grotescas de la democracia: ¡quién iba a decirle al pobre Chirac que, a estos efectos de espacio y tiempo su cara engalanaría el pim, pam, pum verbenero del socialismo catalán! Pero el alto y sofisticado proyecto de un corte de mangas a la derecha tampoco es capaz ya de implicar a los votantes. Ni mediante el hooliganismola izquierda catalana ha sido capaz de crear una comunidad política de ciudadanos.
Luego está la propia Europa. El tema de Europa. Es uno más, aunque destacado, de los cuentos que Catalunya se ha explicado a la vera de la lumbre. El europeísmo. Catalunya fue muy europeísta cuando bastaba con decirlo, sin más hechos. O cuando Europa era una posibilidad de desagregación: mera forma refinada de antiespañolismo. Ahora que Europa existe, que es trámite y papeleo, entidad y esfuerzo, discusión y réplica antes que macerada niebla romántica, ahora que es unificación, a Catalunya ha dejado de importarle Europa. Como todo lo que no sea la ensaimada ensimismada (Juaristi lo llamó “bucle melancólico”, pero el mío lleva manteca) que luce desde hace décadas a modo de privilegiado cráneo colectivo.

http://www.arcadiespada.es/

martes, 5 de mayo de 2009

Tú, cuya mano

Tú, cuya mano me ha bañado
de un fuego transparente las espaldas,
cuyos ojos en claros naufragios hundieron
algunos principios elementales de mi alma,
tú eres mi patria.

Tú, que no tienes apellido,
que no sé si eres pájaro o si alcándara,
que de todos tus brazos las letras de plomo
cayéndose han ido, como si fueran nueces vanas,
tú eres mis padres
y mi patria.

Tú, que ni tú te acuerdas dónde
tendiste a orear las nubes blancas,
que de tantos amores que tienes confundes
el nombre de todos los días de cada semana,
tú eres mi Dios
y mis padres
y mi patria.

Tú, que tan dulcemente besas
que el cielo bocabajo se volcaba,
y que no se sabía de quién ya la lengua,
de quién la saliva, de puro sabrosa y templada,
tú eres mis leyes
y mi Dios
y mis padres
y mi patria.

Tú, que apacientas calaveras
por las praderas de la verde África
y a los rojos leones les echas de pasto
las rosas de leche de luna de Nuruquimagua,
tú eres mi ejército
y mis leyes
y mi Dios
y mis padres
y mi patria.

Eres mi ejército y mis leyes
y mi Dios y mis padres y mi patria,
y el ejército y Dios y las leyes y todas
las patrias y padres se creen que tú no eres nada:
que no eres nada.

AGUSTÍN GARCÍA CALVO


14 Tu cuya mano - Amancio.Prada

lunes, 4 de mayo de 2009

Periodismo-anacoluto: "Socializar" en Paraguay


El 'harén' de Paraguay
La vida sexual del presidente Lugo responde a una tradición de machismo y promiscuidad en un país en el que el 70% de los hijos son ilegítimos

VERÓNICA CALDERÓN - Madrid - 02/05/2009

Cuando el presidente de Paraguay y ex obispo católico, Fernando Lugo, de 57 años, reconoció haber procreado un niño, que ahora tiene dos años, con Viviana Carrillo, de 26, desató una crisis política en su país y, fuera de sus fronteras, levantó más de una ceja. Lugo, que consiguió en 2008 poner fin a 61 años de hegemonía del Partido Colorado, ha sido señalado como el padre de dos críos más. Pompeyo Lugo, hermano del mandatario, atribuyó las denuncias a "una campaña sucia" para desestabilizar al Gobierno, según declaró a medios locales. El presidente justificó sus actos como el "fruto de procesos históricos". La historia de su país le da la razón.
En Paraguay, el ex religioso no es ningún pionero en paternidad irresponsable. La cultura sexual del país suramericano es el producto de una historia repleta de abusos, promiscuidad y machismo; marcada por una guerra que diezmó a su población. "Las mujeres mantienen los hogares y se encargan de los hijos; los hombres se dedican a socializar", describe la antropóloga Patricia Kluck, especialista en América Latina de la Universidad de Maryland (EE UU). Como resultado de la "socialización", Paraguay tiene la segunda mayor tasa de fecundidad de América -sólo es superado por Haití- y uno de los más altos índices de hijos ilegítimos del continente.
Las explicaciones se remontan a la época colonial. Los primeros españoles, liderados por Domingo Martínez de Irala, llegaron a Paraguay en 1536. Pronto descubrieron que el oro y la plata no abundaban. Aún así, fundaron en Asunción la primera capital de los asentamientos hispanos en Suramérica. Ahí se crearon los primeros harenes de la región, llenos de mujeres guaraníes, y se gestó una sociedad donde "el mestizaje era abundante", según apunta el historiador Richard Sacks, autor del libro Paraguay: the personalist legacy (Paraguay: el legado personalista). "El propio Irala eligió como concubinas a varias indias e instó a sus hombres a mezclarse con las mujeres del lugar", comenta. La mezcla es evidente hasta hoy. Más de la mitad de la población paraguaya (unos siete millones de habitantes) habla guaraní, la lengua materna de un 28%.
Sacks relata que cuando el explorador Álvar Núñez Cabeza de Vaca, enviado como adelantado, advirtió a Carlos V de la promiscuidad que reinaba en la colonia, la población se sublevó en su contra. Cabeza de Vaca fue enviado de vuelta a España, acusado de atropellos contra indígenas y españoles.
El siglo XIX consolidó a una sociedad machista y permisiva.El país vivía bajo una política de aislamiento, sin que sus habitantes cruzaran sus fronteras, hasta la Guerra de la Triple Alianza, en 1865. La lucha armada enfrentó a Paraguay contra Brasil, Argentina y Uruguay y mató a más de la mitad de sus habitantes. Su población masculina quedó diezmada. La guerra acabó con un 90% de los hombres jóvenes paraguayos. La promiscuidad fue asumida como una vía de supervivencia. "La ilegitimidad no era un lastre social si el hijo conocía el nombre de su padre y, menos aún, si era reconocido", comenta Kluck, quien afirma que "una sociedad de pocos hombres fortaleció al machismo".
Un machismo que impera en Paraguay. Un 80% de las mujeres del país han sido víctimas de abuso sexual, según un estudio del Centro Paraguayo de Estudio Nacional de la Población. Derechos Humanos calcula que, cada día, seis niñas o mujeres paraguayas sufren de violencia física o sexual. Y los datos oficiales señalan que siete de cada 10 hijos son registrados sólo por la madre -en México, uno de cada seis- pese a que en la actualidad los hombres paraguayos no escasean. Son el 50,4% de su población.
Hasta los predecesores de Lugo cumplen con la tradición. Ocho de los 45 presidentes paraguayos fueron hijos de madres solteras, y por lo menos 17 tuvieron hijos ilegítimos. No todos han salido indemnes de los líos de faldas. El presidente Eligio Ayala (1924-1928) murió en 1930 en un crimen pasional, que involucró a su amante Hilda Diez y a Tomás Bareiro. Ayala sorprendió a Diez con Bareiro y los hombres se enfrentaron a duelo. Sólo Diez sobrevivió.
http://www.elpais.com/articulo/internacional/haren/Paraguay/elpepiint/20090502elpepiint_6/Tes

martes, 14 de abril de 2009

14 de avril

Yo era eso que los sociólogos llaman un ‘pequeñoburgués liberal’, ciudadano de una república democrática y parlamentaria. (…)

Antifascista y antirrevolucionario por temperamento, me negaba sistemáticamente a creer en la virtud salutífera de las grandes conmociones y aguardaba trabajando, confiado en el curso fatal de las leyes de la evolución. Todo revolucionario, con el debido respeto, me ha parecido siembre algo tan pernicioso como cualquier reaccionario. (…)

De mi pequeña experiencia personal, puedo decir que un hombre como yo, por insignificante que fuese, había contraído méritos bastantes para haber sido fusilado por los unos y por los otros. Me consta por confidencias fidedignas que, aun antes de que comenzase la guerra civil, un grupo fascista de Madrid había tomado el acuerdo, perfectamente reglamentario, de proceder a mi asesinato como una de las medidas preventivas que había que adoptar contra el posible triunfo de la revolución social, sin perjuicio de que los revolucionarios, anarquista y comunistas, considerasen por su parte que yo era perfectamente fusilable.

Cuando estalló la guerra civil, me quedé en mi puesto cumpliendo mi deber profesional. (…) Vi entonces convertirse en comunistas fervorosos a muchos raccionarios y en anarquistas terribles a muchos burgueses acomodados. La guerra y el miedo lo justificaban todo.

Hombro a hombro con los revolucionarios, yo, que no lo era, luché contra el fascismo con el arma de mi oficio. No me acusa la conciencia de ninguna apostasía. Cuando no estuve conforme con ellos, me dejaron ir en paz.

Me fui cuando tuve la íntima convicción de que todo estaba perdido y ya no había nada que salvar, cuando el terror no me dejaba vivir y la sangre me ahogaba. ¡Cuidado! En mi deserción pesaba tanto al sangre derramada por las cuadrillas de asesinos que ejercían el terror rojo en Madrid como las que vertían los aviones de Franco, asesinando mujeres y niños inocentes. (…) Los ‘espíritus fuertes´ dirán seguramente que esta repugnancia por la humana carnicería es un sentimentalismo anacrónico. Es posible. Pero, sin grandes aspavientos, sin dar a la vida humana más valor del que puede y debe tener en nuestro tiempo, ni a la acción de matar más trascendencia de la que la moral al uso pueda darle, yo he querido permitirme el lujo de no tener ninguna solidaridad con los asesinos. Para un español quizás sea éste un lujo excesivo. (…)

Cuando el gobierno de la República abandonó su puesto y se marchó a Valencia, abandoné yo el mío. Ni una hora antes, ni una hora después. Mi condición de ciudadano de la República no me obligaba a más ni a menos. (…)

Nathan Zuckerman traduce a Pessoa

“Os sentimentos que mais doem, as emoções que mais pungem, são os que são absurdos - a ânsia de coisas impossíveis, precisamente porque são impossíveis, a saudade do que nunca houve, o desejo do que poderia ter sido, a mágoa de não ser outro, a insatisfação da existência do mundo.”

“Lo cierto es que los músicos habían puesto al descubierto nuestras ideas más juveniles e inocentes sobre la vida, el anhelo indestructible de la manera en que las cosas no son y jamás podrán ser.”