
viernes, 13 de junio de 2008
miércoles, 11 de junio de 2008
Despedida
El silencio en el momento de la ejecución y el que siguió después, un silencio sólo subrayado por el golpe regular del agua contra el casco o el aleteo de la vela, debido a que los ojos del timonel se habían desviado hacia otra parte, este enfático silencio se vio gradualmente interrumpido por un sonido difícil de describir con palabras. Quienquiera que haya oído la avenida de un torrente crecido repentinamente por las lluvias en las montañas tropicales, en chaparrones no por los llanos; quienquiera que haya escuchado el primer murmullo sordo de su enlodado avance a través de los bosques escarpados, puede formarse alguna idea de lo que fue el sonido que entonces se oyó. La aparente lejanía de su punto de origen se debió a que era un murmullo no distinguible claramente, pues provenía de muy cerca, incluso de los hombres apretujados en la cubierta del barco. Por ser inarticulado, su significado resultaba dudoso y parecía indicar alguna caprichosa agitación repentina del pensamiento o el sentimiento, como las que manifiestan las turbas en tierra. En el caso actual, quizás implicara una malhumorada revocación de parte de los marineros de su involuntario eco a la bendición de Billy. Pero antes de que el murmullo tuviera tiempo para transformarse en clamor, le salió al paso una orden estratégica, más elocuente por llegar con inesperada brusquedad:
-Dé orden de descanso a la guardia de estribor, contramaestre, y preocúpese de que se vayan.
(…)
Todo el procedimiento que sigue a una sentencia de muerte dictada a bordo por un consejo de guerra se caracteriza por una imperceptible prontitud rayana en el apuro. La hamaca, la que había sido de Billy en vida, ya había sido lastrada con municiones y preparada para servirle de ataúd de tela. Rápidamente quedaron completados los últimos oficios de los encargados de los funerales en el mar: los ayudantes del velero.
Cuando todo estuvo dispuesto, se hizo una segunda llamada a la tripulación, necesaria por el movimiento estratégico antes mencionado, para que presenciara el funeral.
No es preciso dar detalles de esta formalidad final. Pero cuando la plancha inclinada dejó deslizar su carga al mar, se escuchó un segundo y extraño murmullo humano, mezclado esta vez con otro sonido inarticulado proveniente de algunas grandes aves marinas, cuya atención había sido atraída por la peculiar conmoción de las aguas debido a la pesada y angulada zambullida de la lastrada hamaca en el mar, que volaron chillando hacia ese punto. Se acercaron tanto al casco que se pudo oír el huesudo y estridente crujido de sus finas alas biarticuladas. Y cuando el barco se alejó, impulsado por el viento suave, dejando el lugar de la sepultura a popa, siguieron girando en círculos muy bajos, con la sombra móvil de sus alas extendidas y el estruendoso réquiem de sus graznidos.
-Dé orden de descanso a la guardia de estribor, contramaestre, y preocúpese de que se vayan.
(…)
Todo el procedimiento que sigue a una sentencia de muerte dictada a bordo por un consejo de guerra se caracteriza por una imperceptible prontitud rayana en el apuro. La hamaca, la que había sido de Billy en vida, ya había sido lastrada con municiones y preparada para servirle de ataúd de tela. Rápidamente quedaron completados los últimos oficios de los encargados de los funerales en el mar: los ayudantes del velero.
Cuando todo estuvo dispuesto, se hizo una segunda llamada a la tripulación, necesaria por el movimiento estratégico antes mencionado, para que presenciara el funeral.
No es preciso dar detalles de esta formalidad final. Pero cuando la plancha inclinada dejó deslizar su carga al mar, se escuchó un segundo y extraño murmullo humano, mezclado esta vez con otro sonido inarticulado proveniente de algunas grandes aves marinas, cuya atención había sido atraída por la peculiar conmoción de las aguas debido a la pesada y angulada zambullida de la lastrada hamaca en el mar, que volaron chillando hacia ese punto. Se acercaron tanto al casco que se pudo oír el huesudo y estridente crujido de sus finas alas biarticuladas. Y cuando el barco se alejó, impulsado por el viento suave, dejando el lugar de la sepultura a popa, siguieron girando en círculos muy bajos, con la sombra móvil de sus alas extendidas y el estruendoso réquiem de sus graznidos.
sábado, 7 de junio de 2008
Cunqueiro
No busco nada con este libro, ni siquiera la veracidad última de un gesto, aun cuando conozco el poder de revelación de la imaginación. Cuento como a mí me parece que sería hermoso nacer, madurar y navegar, y digo las palabras que amo, aquellas con las que pueden fabricarse selvas, ciudades, vasos decorados, erguidas cabezas de despejada frente, inquietos potros y lunas nuevas. Pasan por estas páginas vagos transeúntes, diversos los acentos, variados los enigmas. Canto, y acaso el mundo, la vida, los hombres, su cuerpo o sombra miden, durante un breve instante, con la feble caña de mi hexámetro.
Al atardecer, del ferial bajo a la ciudad. Me gusta bajar por Santo Domingo, luego por Batitales al pie de las Concepcionistas… Al llegar a la Peña de Francia me detengo: un instante he creído que hacían música en la casa de los Luaces. ¿Es Pacheco que toca a Rossini en el pianoforte? ¿O es que en el silencio de la ciudad y de la tarde de otoño, mana en la ciudad una fuente musical y eterna? Sobre la fina línea rossiniania, se quiebran ahora las campanas de la Catedral y cuando llego a la plaza, me encuentro, sin saberlo, en el final apasionado de una deliciosa y sentimental fantasía. Tiene un nombre oscuro y vago: Mondoñedo.
Al atardecer, del ferial bajo a la ciudad. Me gusta bajar por Santo Domingo, luego por Batitales al pie de las Concepcionistas… Al llegar a la Peña de Francia me detengo: un instante he creído que hacían música en la casa de los Luaces. ¿Es Pacheco que toca a Rossini en el pianoforte? ¿O es que en el silencio de la ciudad y de la tarde de otoño, mana en la ciudad una fuente musical y eterna? Sobre la fina línea rossiniania, se quiebran ahora las campanas de la Catedral y cuando llego a la plaza, me encuentro, sin saberlo, en el final apasionado de una deliciosa y sentimental fantasía. Tiene un nombre oscuro y vago: Mondoñedo.
Colofón
Este primer volumen de las Obras Literarias en Castellano de Álvaro Cunqueiro
ha sido compuesto e impreso en lostalleres de Cofás, Artes Gráficas (Madrid).
ha sido compuesto e impreso en lostalleres de Cofás, Artes Gráficas (Madrid).
La encuadernación se hizo en los talleres de Felipe Méndez (Madrid).
Se terminó de imprimir en febrero de 2006.
Se terminó de imprimir en febrero de 2006.
La tirada consta de 1000 ejemplares numerados en arábigo.
martes, 3 de junio de 2008
Cuestión de elección
Los más de nosotros nos hemos descubierto en un momento u otro cierta disposición a perdernos por el mal camino. ¿Y qué hemos hecho, en nuestro orgullo y cobardía? Echando miradas furtivas y aguardando el momento oscuro hemos enterrado nuestro descubrimiento discretamente, para seguir luego en la misma dirección de antes y en esa senda tan transitada, que no tuvimos el valor de dejar y que ahora, más claramente que nunca, advertimos que no es sino el largo camino que lleva a la tumba.
Aventura (2)
Tomé pasaje en un pequeño vapor. El capitán era sueco, y cuando supo que yo era marino me invitó a subir al puente. Era un joven delgado, rubio y lento, con una cabellera y porte desaliñados. Cuando abandonamos el pequeño y miserable muelle, meneó la cabeza en ademanes despectivos y me preguntó: '¿Ha estado viviendo aquí?' Le dije que sí. 'Estos muchachos del gobierno son un grupo excelente', continuó hablando el inglés con gran precisión y considerable amargura. 'Es gracioso lo que algunos de ellos pueden hacer por unos cuantos francos al mes. Me asombra lo que les ocurre cuando se internan río arriba.' Le dije que pronto esperaba verlo con mis propios ojos. '¡Vaya!', exclamó. Luego me dio por un momento la espalda mirando con ojo vigilante la ruta. 'No esté usted tan seguro. Hace poco recogí a un hombre colgado en el camino. También era sueco.' '¿Se colgó? ¿Por qué, en nombre de Dios?', exclamé. Él seguía mirando con preocupación el río. '¿Quién puede saberlo? ¡Quizás estaba harto del sol! ¡O del país!'
"Al fin se abrió ante nosotros una amplia extensión de agua. Apareció una punta rocosa, montículos de tierra levantados en la orilla, casas sobre una colina, otras con techo metálico, entre las excavaciones o en un declive. Un ruido continuo producido por las caídas de agua dominaba esa escena de devastación habitada. Un grupo de hombres, en su mayoría negros desnudos, se movían como hormigas. El muelle se proyectaba sobre el río. Un crepúsculo cegador hundía todo aquello en un resplandor deslumbrante. 'Ésa es la sede de su compañía', dijo el sueco, señalando tres barracas de madera sobre un talud rocoso. 'Voy a hacer que le suban el equipaje. ¿Cuatro bultos, dice usted? Bueno, adiós.
"Al fin se abrió ante nosotros una amplia extensión de agua. Apareció una punta rocosa, montículos de tierra levantados en la orilla, casas sobre una colina, otras con techo metálico, entre las excavaciones o en un declive. Un ruido continuo producido por las caídas de agua dominaba esa escena de devastación habitada. Un grupo de hombres, en su mayoría negros desnudos, se movían como hormigas. El muelle se proyectaba sobre el río. Un crepúsculo cegador hundía todo aquello en un resplandor deslumbrante. 'Ésa es la sede de su compañía', dijo el sueco, señalando tres barracas de madera sobre un talud rocoso. 'Voy a hacer que le suban el equipaje. ¿Cuatro bultos, dice usted? Bueno, adiós.
lunes, 2 de junio de 2008
Aventura
Tal como auguraba al final de mi artículo del domingo, he aprovechado la coyuntura de la actualización fracasada a WordPress 2.5.1 para hacer una instalación limpia de la nueva versión e incluir en ella el contenido ya existente en la bitácora. Armado de paciencia y del procedimiento de exportación-importación que he descrito en varios artículos (el último el titulado Más sobre la exportación e importación de blogs en WordPress), me he lanzado a la tarea de ventilar el blog y deshacerme de la materia muerta y las excrecencias acumuladas en sus tres años de existencia. El procedimiento que he seguido consta de los siguientes pasos:
1. Exportar el contenido del blog original. El resultado es un fichero XML, con el formato WordPress eXtended RSS (RSS ampliado de WordPress) o WXR, que contiene todas las entradas, comentarios, campos personalizados, categorías y etiquetas del blog.
2. Exportar los enlaces del blogroll a un fichero XML. Los interesados en saber cómo hacerlo pueden consultar el artículo De WordPress a WordPress y tiro porque me toca.
3. Crear una nueva base de datos, subir a un directorio provisional todos los archivos de WordPress 2.5.1 y proceder a una instalación limpia contra dicha base de datos. Con ello se asegura que la base de datos con la que se va a trabajar mantiene la codificación y cotejamiento adecuados (UTF, por defecto) y se consigue una tabla wp_options tan limpia como resulta humanamente posible.
4. Importar el fichero XML de contenido desde el nuevo blog. Téngase en cuenta que, al hacerlo, todos los IDs de entradas, comentarios, categorías y etiquetas se reordenan. En la mayoría de los casos esto no tiene mucha importancia (de hecho, es ventajoso), pero puede afectar al resultado de ciertos plugins o widgets.
5. Importar el fichero XML con los enlaces del blogroll desde el nuevo blog. Conviene saber que, tras efectuar la importación, hay que recategorizar los enlaces, es decir, adscribirlos a las categorías correspondientes. Mi blog tenía unos sesenta enlaces, así que no me costó mucho; quien tenga doscientos, ya sabe lo que le espera.
6. Añadir todos los plugins necesarios (más de veinte, en mi caso) y configurarlos adecuadamente. Esta es una tarea larga y tediosa que hay que realizar con cuidado y atención, porque no sólo se trata de subir, activar y configurar los complementos, sino de integrarlos correctamente en la plantilla del blog y en sus barras laterales (he aprovechado para actualizar la plantilla e instalar la versión 2.0.5 del tema Tarski; por cierto, mientras escribía estas líneas me he enterado de la publicación de la versión 2.1, que tendré que examinar a fondo, pues trae novedades muy interesantes). En todo caso, la revisión de plugins y plantillas constituye una oportunidad estupenda para replantearse qué extensiones son auténticamente necesarias, y de cuáles se puede prescindir. En mi caso, la actualización a WordPress 2.5.1 me ha permitido librarme de varios plugins que ya no son necesarios o que son incompatibles con la nueva versión de la aplicación.
7. Comprobar exhaustivamente la funcionalidad del nuevo blog. Para ello he navegado una y otra vez por el frontend y el backend como usuario administrativo y como usuario no registrado y me he esforzado en escudriñar con lupa todos los escondrijos de la bitácora. A pesar de mis esfuerzos, seguro que se me ha pasado algún rinconcito por alto. Si alguien lo descubre, le agradeceré que me avise.
8. Borrar los archivos y directorios del blog antiguo y mover el nuevo blog desde su directorio provisional a la ubicación definitiva. Atención: este es un paso absolutamente esencial, que hay que planificar y realizar con todo el cuidado del mundo, porque si se comete algún fallo puede dar al traste con el proceso de migración. En mi caso, el movimiento de archivos es más fácil que en una instalación estándar de WordPress, porque yo alojo todos mis documentos e imágenes fuera del directorio /wp-content, y no utilizo nunca el sistema integrado de subida de archivos de la aplicación.
9. Mediante el PHPMyAdmin, modificar los valores de la tabla wp_options que apuntan a la dirección provisional (por ejemplo, http://www.labitacoradeltigre.com/nuevo), de forma que apunten a la antigua (http://www.labitacoradeltigre.com). Esto afecta a dos registros de la citada tabla, siteurl y home.
10. Entrar en el interfaz de administración del blog y regenerar la estructura de enlaces permanentes o permalinks. En este paso me he quedado atascado durante un buen rato, porque el nuevo .htaccess no funcionaba, hasta que me he dado cuenta de que el antiguo tenía una línea adicional para permitir que las reglas de redirección de WordPress actuaran en mi cuenta de alojamiento. Ha sido añadir esa línea, actualizar el navegador, y listo.
Este procedimiento, sin duda laborioso, tiene algunas ventajas indiscutibles. Para empezar, permite conservar todo el contenido del blog y, en cierta manera, ordenarlo y “comprimirlo” en nuevas tablas, de un tamaño algo menor que las anteriores y por tanto más funcionales. En segundo lugar, la reinstalación del blog permite limpiar la tabla wp_options, que en un blog de tamaño medio puede llegar a acumular con el tiempo miles de registros inservibles. Por último, la nueva instalación aprovecha todas las funcionalidades de la última versión de WordPress. De todas ellas, la que más me ha gustado ha sido la actualización automática de plugins, que funciona con singular eficacia en aquellas extensiones que están preparadas para ello.
No obstante, la reinstalación seguida de la importación del contenido del blog antiguo no está libre de problemas. Por ejemplo, tal como señalé en Más sobre la exportación e importación de blogs en WordPress, la importación no conserva los valores adecuados en el campo comment_count de la tabla wp_posts; yo creía que este fallo afectaba a todas las entradas, pero me he dado cuenta de que no es así. Por alguna razón que no consigo comprender, algunas entradas conservan la información correcta sobre el número de comentarios asociados, pero otras no. Una consulta SQL a mi base de datos me ha permitido saber que sólo tengo que retocar manualmente un par de cientos de entradas (lo iré haciendo en los próximos días), lo que no deja de ser un magro consuelo. Por otra parte, la reordenación de los IDs de distintas tablas (entradas, comentarios, etiquetas, categorías) afecta, como ya he dicho, a los plugins y widgets que identifican esos elementos a partir de sus identificadores. En mi caso, no he visto ningún plugin afectado, pero sí varios widgets programados “a mano”, cuyo código me he visto obligado a retocar.
Ahora mismo, y tras un arduo trabajo de fin de semana, La Bitácora del Tigre es funcional al menos en un noventa por ciento. Me quedan, no obstante, algunas tareas que habré de completar en los próximos días, a saber:
Instalar ciertos plugins. Entre ellos, FAlbum, que era el que permitía acceder desde el blog a las fotos de mi cuenta de Flickr, pues no sé todavía si es compatible con WordPress 2.5.1 y la versión 2.1 de Tarski. Tampoco he instalado el plugin Organize Series, que aunque sea compatible con la nueva versión de la aplicación modifica la estructura de la base de datos, razón por la cual he preferido aplazar su instalación.
Buscar un nuevo repositorio multimedia para los archivos de audio que hasta la fecha formaban parte esencial de la sección de podcasts. Al comprobar algunos artículos de esta sección me he dado cuenta de que los MP3s, hasta la fecha alojados en MediaMax, eran inaccesibles. Al parecer, este servicio ha desaparecido o se ha transmutado en otro, de fiabilidad dudosa. Mientras la compruebo y, por si acaso, voy buscando otro alojamiento, lamento decir que la sección de podcasts se quedará sin la música que era su auténtica razón de ser. Vayan por delante mis disculpas a los aficionados a la música de cine.
Revisar entradas, a la caza y captura de gazapos de estilo, caracteres erróneos sobrevivientes a los últimos avatares del blog y otros pequeños fallos.
Addenda del 24-V-2008
Tras la reinstalación y limpieza del blog he hecho algunos cambios. El más importante, la sustitución del plugin FAlbum por Slickr Gallery, una extensión más sencilla de administrar y menos exigente en términos de ocupación de la base de datos, pues la caché de las páginas visitadas se realiza sobre uno de los subdirectorios de instalación del plugin.
Aunque con otra técnica y mayor despliegue de efectos en AJAX, el nuevo plugin hace, más o menos, lo mismo que el antiguo: integrar las galerías de fotografías de una cuenta en Flickr con la página de fotos del blog.
Addenda del 30-V-2008
He actualizado el plugin WP-PostViews a la versión 1.30. Además, he reseteado el contador de visitas para que empiece por 0, porque en las últimas semanas había notado algunas incongruencias bastante alarmantes en las cifras de visitas. Con la nueva versión, pueden excluirse los impactos del administrador del blogs y de los robots de búsqueda, lo cual contribuye a tener una visión más ajustada a la realidad.
1. Exportar el contenido del blog original. El resultado es un fichero XML, con el formato WordPress eXtended RSS (RSS ampliado de WordPress) o WXR, que contiene todas las entradas, comentarios, campos personalizados, categorías y etiquetas del blog.
2. Exportar los enlaces del blogroll a un fichero XML. Los interesados en saber cómo hacerlo pueden consultar el artículo De WordPress a WordPress y tiro porque me toca.
3. Crear una nueva base de datos, subir a un directorio provisional todos los archivos de WordPress 2.5.1 y proceder a una instalación limpia contra dicha base de datos. Con ello se asegura que la base de datos con la que se va a trabajar mantiene la codificación y cotejamiento adecuados (UTF, por defecto) y se consigue una tabla wp_options tan limpia como resulta humanamente posible.
4. Importar el fichero XML de contenido desde el nuevo blog. Téngase en cuenta que, al hacerlo, todos los IDs de entradas, comentarios, categorías y etiquetas se reordenan. En la mayoría de los casos esto no tiene mucha importancia (de hecho, es ventajoso), pero puede afectar al resultado de ciertos plugins o widgets.
5. Importar el fichero XML con los enlaces del blogroll desde el nuevo blog. Conviene saber que, tras efectuar la importación, hay que recategorizar los enlaces, es decir, adscribirlos a las categorías correspondientes. Mi blog tenía unos sesenta enlaces, así que no me costó mucho; quien tenga doscientos, ya sabe lo que le espera.
6. Añadir todos los plugins necesarios (más de veinte, en mi caso) y configurarlos adecuadamente. Esta es una tarea larga y tediosa que hay que realizar con cuidado y atención, porque no sólo se trata de subir, activar y configurar los complementos, sino de integrarlos correctamente en la plantilla del blog y en sus barras laterales (he aprovechado para actualizar la plantilla e instalar la versión 2.0.5 del tema Tarski; por cierto, mientras escribía estas líneas me he enterado de la publicación de la versión 2.1, que tendré que examinar a fondo, pues trae novedades muy interesantes). En todo caso, la revisión de plugins y plantillas constituye una oportunidad estupenda para replantearse qué extensiones son auténticamente necesarias, y de cuáles se puede prescindir. En mi caso, la actualización a WordPress 2.5.1 me ha permitido librarme de varios plugins que ya no son necesarios o que son incompatibles con la nueva versión de la aplicación.
7. Comprobar exhaustivamente la funcionalidad del nuevo blog. Para ello he navegado una y otra vez por el frontend y el backend como usuario administrativo y como usuario no registrado y me he esforzado en escudriñar con lupa todos los escondrijos de la bitácora. A pesar de mis esfuerzos, seguro que se me ha pasado algún rinconcito por alto. Si alguien lo descubre, le agradeceré que me avise.
8. Borrar los archivos y directorios del blog antiguo y mover el nuevo blog desde su directorio provisional a la ubicación definitiva. Atención: este es un paso absolutamente esencial, que hay que planificar y realizar con todo el cuidado del mundo, porque si se comete algún fallo puede dar al traste con el proceso de migración. En mi caso, el movimiento de archivos es más fácil que en una instalación estándar de WordPress, porque yo alojo todos mis documentos e imágenes fuera del directorio /wp-content, y no utilizo nunca el sistema integrado de subida de archivos de la aplicación.
9. Mediante el PHPMyAdmin, modificar los valores de la tabla wp_options que apuntan a la dirección provisional (por ejemplo, http://www.labitacoradeltigre.com/nuevo), de forma que apunten a la antigua (http://www.labitacoradeltigre.com). Esto afecta a dos registros de la citada tabla, siteurl y home.
10. Entrar en el interfaz de administración del blog y regenerar la estructura de enlaces permanentes o permalinks. En este paso me he quedado atascado durante un buen rato, porque el nuevo .htaccess no funcionaba, hasta que me he dado cuenta de que el antiguo tenía una línea adicional para permitir que las reglas de redirección de WordPress actuaran en mi cuenta de alojamiento. Ha sido añadir esa línea, actualizar el navegador, y listo.
Este procedimiento, sin duda laborioso, tiene algunas ventajas indiscutibles. Para empezar, permite conservar todo el contenido del blog y, en cierta manera, ordenarlo y “comprimirlo” en nuevas tablas, de un tamaño algo menor que las anteriores y por tanto más funcionales. En segundo lugar, la reinstalación del blog permite limpiar la tabla wp_options, que en un blog de tamaño medio puede llegar a acumular con el tiempo miles de registros inservibles. Por último, la nueva instalación aprovecha todas las funcionalidades de la última versión de WordPress. De todas ellas, la que más me ha gustado ha sido la actualización automática de plugins, que funciona con singular eficacia en aquellas extensiones que están preparadas para ello.
No obstante, la reinstalación seguida de la importación del contenido del blog antiguo no está libre de problemas. Por ejemplo, tal como señalé en Más sobre la exportación e importación de blogs en WordPress, la importación no conserva los valores adecuados en el campo comment_count de la tabla wp_posts; yo creía que este fallo afectaba a todas las entradas, pero me he dado cuenta de que no es así. Por alguna razón que no consigo comprender, algunas entradas conservan la información correcta sobre el número de comentarios asociados, pero otras no. Una consulta SQL a mi base de datos me ha permitido saber que sólo tengo que retocar manualmente un par de cientos de entradas (lo iré haciendo en los próximos días), lo que no deja de ser un magro consuelo. Por otra parte, la reordenación de los IDs de distintas tablas (entradas, comentarios, etiquetas, categorías) afecta, como ya he dicho, a los plugins y widgets que identifican esos elementos a partir de sus identificadores. En mi caso, no he visto ningún plugin afectado, pero sí varios widgets programados “a mano”, cuyo código me he visto obligado a retocar.
Ahora mismo, y tras un arduo trabajo de fin de semana, La Bitácora del Tigre es funcional al menos en un noventa por ciento. Me quedan, no obstante, algunas tareas que habré de completar en los próximos días, a saber:
Instalar ciertos plugins. Entre ellos, FAlbum, que era el que permitía acceder desde el blog a las fotos de mi cuenta de Flickr, pues no sé todavía si es compatible con WordPress 2.5.1 y la versión 2.1 de Tarski. Tampoco he instalado el plugin Organize Series, que aunque sea compatible con la nueva versión de la aplicación modifica la estructura de la base de datos, razón por la cual he preferido aplazar su instalación.
Buscar un nuevo repositorio multimedia para los archivos de audio que hasta la fecha formaban parte esencial de la sección de podcasts. Al comprobar algunos artículos de esta sección me he dado cuenta de que los MP3s, hasta la fecha alojados en MediaMax, eran inaccesibles. Al parecer, este servicio ha desaparecido o se ha transmutado en otro, de fiabilidad dudosa. Mientras la compruebo y, por si acaso, voy buscando otro alojamiento, lamento decir que la sección de podcasts se quedará sin la música que era su auténtica razón de ser. Vayan por delante mis disculpas a los aficionados a la música de cine.
Revisar entradas, a la caza y captura de gazapos de estilo, caracteres erróneos sobrevivientes a los últimos avatares del blog y otros pequeños fallos.
Addenda del 24-V-2008
Tras la reinstalación y limpieza del blog he hecho algunos cambios. El más importante, la sustitución del plugin FAlbum por Slickr Gallery, una extensión más sencilla de administrar y menos exigente en términos de ocupación de la base de datos, pues la caché de las páginas visitadas se realiza sobre uno de los subdirectorios de instalación del plugin.
Aunque con otra técnica y mayor despliegue de efectos en AJAX, el nuevo plugin hace, más o menos, lo mismo que el antiguo: integrar las galerías de fotografías de una cuenta en Flickr con la página de fotos del blog.
Addenda del 30-V-2008
He actualizado el plugin WP-PostViews a la versión 1.30. Además, he reseteado el contador de visitas para que empiece por 0, porque en las últimas semanas había notado algunas incongruencias bastante alarmantes en las cifras de visitas. Con la nueva versión, pueden excluirse los impactos del administrador del blogs y de los robots de búsqueda, lo cual contribuye a tener una visión más ajustada a la realidad.
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